sábado, 23 de enero de 2010

Bienvenido, Bienvenida... bienvenidos.

Quizás ahora sea el momento de apreciar lo que un día tuve.
Bienvenido amigo desconocido, bienvenido a mi… No me conozco, no tengo ni idea de quién soy, ni siquiera sé quién eres… ¿qué pintas aquí?, pero ahora que estás; te daré las gracias.
Puedes saludar a mis vacios, a mis noches sin dormir, puedes saludar a mis miedos, a mis secretos… puedes incluso saludar a todo lo que perdí desde que tu apareciste.

Pero apaga la luz, así estoy más a gusto, es mejor no verte…no vaya a ser que busque en ti lo que echo de menos. ¿Sabes? Me ha costado mucho llegar hasta aquí, dejar todo atrás, ahora no me falles, no me decepciones…yo había confiado en que tú me sacarías de lo anterior, que contigo no lo recordaría, confiaba en encontrar en ti todo lo que me daba.

Quédate, es muy triste la soledad… pero no te acomodes. No, no en mí, yo no estoy cómoda… no soy feliz, pero ahora, ahora eres justo lo que necesito… armonía, aunque sea mentira, aunque me engañe, aunque te engañe, quédate, y de ante mano te pido perdón, perdóname por utilizarte así, seguramente no lo merezcas, pero lo necesito… no soy autosuficiente, me ahogo, me doy miedo.
No esperes nada de mí no soportaría decepcionarte, necesito sentirme segura, necesito sentirme mi dueña. Necesito que su recuerdo se esfume…evanescer.

¡Espera! esa es tu razón de ser…por eso estás aquí; tienes tu oportunidad, que a mí ya me sobra el camino… ya me he demostrado que no cumples tu cometido. Estás aquí y no le llegas ni a la suela de los pies. Gracias, me hiciste verlo… todo claro.
¡Claro, eso era! Era todo y ahora tendré que recuperarlo.

Adiós, ten suerte. Perdóname!

…yo también espero perdonarme.

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